
Isabella
era una vaca.
Siempre estaba bella
y quería estar flaca.
Era una vaca modelo,
le hacían fotos
a montón,
para revistas y libros
y para televisión.
Daba una leche tan buena
que era una maravilla,
con ella se hacían batidos,
nata, queso y mantequilla.
Pero como no comía
su leche se estropeó,
parecía agua manchada
y su fama se acabó.
Encontraron otra vaca,
menos guapa y más gordita,
su leche era más cremosa
y se volvió favorita.
Isabella se asustó,
no quería que la olvidaran.
Decidió comer más hierba
para que así la ordeñaran.
Cuando todos la probaron
volvía a saber muy bien.
Su leche era la mejor.
¡Isabella estaba a cien!
Isabella descubrió
que comer es necesario.
Si quieres dar lo mejor,
hay que comer a diario.

La ilustración es de mi amiga Mónica del blog http://monica-dreamsbook.blogspot.com/