Hoy hace doce años que nació.
Tenía la cara tan redonda que yo
la llamaba "carita de luna llena".
Cuando empezó a hablar, yo empecé
a ser su "Tata", y ahora ya soy la Tata
para toda la familia.
Es una niña preciosa que hizo
las delicias de todos.
Pero para mí siempre será mi Sandrita,
mi Niña.
Ella cree que, desde hoy,
ha dejado de ser una niña...
pero no sabe que para mí
¡siempre lo será!
Cuando la veo tan feliz,
rodeada de su familia,
sus amigos y sus animales,
¡mi corazón salta de alegría!
Hoy quiero decirle
que la quiero muchísimo
y desearle un cumpleaños feliz
y una vida dichosa de la que se
sienta orgullosa.

¡Felicidades, preciosa!