
Ese hombre nació en la postguerra.
Tuvo que dejar la escuela a los ocho años para ayudar a mantener a su familia.
Tuvo de deslomarse a trabajar mientras comía raciones de comida irrisorias.
Aprendió a cazar con su padre.
Aprendió todos los secretos del campo.
Se enamoró a primera vista de la mujer que compartiría su vida.
Emigró a otra tierra para darle un futuro mejor a sus hijos.
Prosperó en la vida a base de trabajo duro.
Cuando soñaba con compartir el descanso de su jubilación y los placeres que pudiera depararle esta con su mujer, ella enfermó y se fue de su lado.
Ese hombre hoy lucha con el vacío que le dejó la marcha de mi madre.
Ahora pasa largas temporadas en su tierra querida, en el campo.
Se pregunta si podrá superar la falta de ilusión.
Pero sigue ahí.
Ese hombre es mi padre, y hoy es su cumpleaños.
Sólo puedo decirle que confío en él, que saldrá adelante, que es fuerte y es bueno, y que sus hijos estaremos siempre con él.
¡Feliz cumpleaños, padre! Te quiero.
